Elegia per a un soldat carlí desconegut

Entitat que té com a objectiu potenciar i difondre la investigació en els camps de les ciències socials i les humanitats en l’àmbit de Sant Cugat del Vallès.

Recorda que elCugatenc és possible gràcies a les subscripcions
Tu també pots donar-li suport per 5 euros al mes Subscriu-t'hi

(1)

Gràcies a l’amabilitat de Lluïsa Amat Bozzo (2) vaig tenir coneixement de la mort d’un soldat carlí, anònim, l’estiu de l’any 1875 (pocs mesos abans d’acabar-se la tercera carlinada). El fet succeí just després de l’atac carlí a la vila de Molins de Rei (3) i va quedar recollit al llibre d’òbits de la parròquia de Sant Eulàlia del Papiol (4), en haver-se trobat el seu cadàver dins del terme d’aquesta parròquia.

El capellà va ser cridat per fer l’aixecament del cadàver i en va fer una inspecció ocular del cos que quedà reflectida en una nota addicional a l’apunt que feu en el llibre d’òbits.

Nota referente a la partida nº 10

Era individuo de una de las partides carlistas que atacaron y entraron en Molins de Rey durante la noche del veinticinco al veintiseis de junio, en cuya madrugada al retirarse, en el acto de vadear el rio por el lugar llamado La Resclosa probablemente se le dispararia el fusil, pues llevava señales de haberle entrado la bala por el cuello debajo la barba y salido por la cabeza. Vestía panatalón de lana, de color obscuro, en buen estado, chaleco negro, algo estropeado y blusa azul oscuro. Llevava toda la barba, però el pelo corto, si largo el de los bigotes y perilla. Tenia atado al cuello un pañuelo de algodón, color azul y blanco, que le vendaba la herida. La cabeza descubierta y los pies descalzos sin medias. El agua casi cubría el cadàver. (5) Utesá

Després de fer la pertinent acta d’aixecament del cadàver, el capellà, al dia següent va procedir a donar sepultura al pobre soldat anònim de la cavalleria carlina. En el llibre d’òbits, en l’apartat destinat a posar el nom del finat només indicà: Forastero Adulto

A los veintisiete de junio de mil ochocientos setenta y cinco como cura Ecónomo de la parroquia de Santa Eulalia de Papiol, obispado y provincia de Barcelona, mandé dar sepultura eclesiàstica al cadaver de un hombre, al parecer de unos veinte y cinco años de edad, víctima de nuestras discordias civiles, fallecido ayer en acción de guerra entre hermanos; cuyo cadaver se encontró en la margen del Llobregat cerca de las fábricas. Y por ser así lo firmo.

Andrés Utesá. Presbítero, Ecónomo

Lluís Jordà, membre del Grup d’Estudis locals

(1) Malgrat que en l’anterior article vaig donar per acabada la meva sèrie sobre el carlisme a Sant Cugat, aquesta troballa m’ha fet canviar d’opinió, he considerat que pagava la pena fer-ne un altre, aquest sí, el darrer.

(2) Maria Lluïsa Amat Bozzo, bibliotecària de la UPC i membre del Grup de Recerca sobre el Patrimoni del Papiol, ha tingut l’amabilitat de fer-me esment del contingut del llibre d’òbits de la parròquia de Santa Eulàlia del Papiol, en el relatiu a la mort del soldat carlí anònim.

(3) Els carlins van efectuar dos atacs successius a la vila de Molins de Rei a finals del mes de juny de 1875 (25/26 de juny i 28 de juny). La mort del soldat anònim de cavalleria es va produir de manera accidental durant la retirada del primer cop de ma carlí a la vila. És a dir en el transcurs de la matinada dels dies 25 al 26 de juny. L’oportuna arribada a la població d’una columna de l’exercit governamental procedent de Barcelona, composta per uns vuit-cents homes, sota comandament del coronel Chacón va estroncar aquest primer atac i va provocar la fugida dels atacants en direcció a Martorell. El relat oficial del fets fou publicat pel periòdic La Imprenta del dia 26 de juny de 1875, en la seva edició vespertina: “Las facciones de Saballs que como decíamos ayer, se habían dirigido hacia Monistrol de Montserrat, San Vicente de Castellet y otros pueblos se corrieron ayer (25 de juny) hacia Molins de Rey. El comandante militar de dicha villa fue comunicando a la Capitanía General las notícies de la aproximación del enemiga, y a las nueve y media se supo que había empezado el ataque a la población por la parte del Puente y otros puntós. La guarnición de Molins de Rey, compuesta de voluntarios y una compañía de artilleria a pié, se defendió desde los puntós fortificados, sin arredrarle la superioridad numèrica de los carlistas que ascendían a 4.000 hombres de los llamados batallones de Miret, Vila del Prat, Mariano de la Coloma, Ramonet Né, Moore, Huguet y el del mismo Saballs. Estos dos últimos no atacaron, sinó que protegieron el movimiento, situados entre Pallejà y San Andrés de la Barca. La guarnición de Molins de Rey y se defendió desde el fuerte, rechazando siempre con energia las repetides intimaciones que le hacía el enemiga para que se rindiera, hasta las dos y media de la madrugada, en que se retiro a la Iglesia para librarse de las llamas, pues los carlistas habían pegado fuego al fuerte. Entonces las fuerzas de Saballs penetraron en la población y cometieron los robos y demás excessos que tienen acostumbrados. Pero no se hizo esperar la columna que habia salido de esta ciuad en auxilio de Molins de Rey, á altas horas de esta noche última (matinada del 26 de juny) al mando del coronel Chacón compuesta de unos 800 hombres de infanteria y una sección de caballería. A las cuatro fue la población atacada con gran bizarría por las fuerzas de la mencionada columna, y los carlistas se vieron obligados a huir por la parte de Pallejà. La guarnición, que se hallaba encerrda en la Iglesia, salió de ella y cooperó por su parte al movimiento de la columna, contribuyendo a los Buenos resultados del mismo. Mariano de la Coloma, que como dijimos estuvo anteayer en Martorell con 300 carlistas, se vió obligado a abandonar la población a toda prisa, por los vecinos que á pesar de no hallarse armados, acometieron á los carlistas a pedrades y á tiros, haciéndoles dos heridos. Al salir hizo grandes amenazas de que volvería a la población y se vengaría dando orden á varios vecinos para que desocupasen las casas y se ausentaran de Martorell, con la amenaza de que les pasaría por las armas si después de tres días no se habían alejada 12 horas de la villa. Las facciones al salir de San Vicente de Castellet con dirección a Molins de Rey, pasaron por Esparraguera y Martorell, en cuya estación detuvieron los trenes de pasajeros y carga. La guarnición tuvieron un muerto y dos heridos de artilleria, y un muerto, cuatro heridos y dos voluntarios extraviados. La columna Chacón tuvo dos muertos y tres heridos. Las bajas de los carlistas deben haber sido ser de consideración, pues en la referida villa dejaron cuatro muertos, dos heridos, cuatro prisioneros, trenta armas de fuego, muchas cananas, zapapicos, algunas cantidades en pessetes y calderilla, un caballo muy bien enjaezado, que se cree pertenció a Miret, y muchos otros efectos. Los heridos que se llevaron fueron en gran número, habiéndose recibido esta mañana la notícia de que llevaban ocho carros llenos de ellos. Los comandantes militares de Villafranca y Tarrasa, al tenir notícia de la aproximación de los carlistas, adoptaron las necesarias precauciones, saliendo de este último punto las rondes para vigilar los afueras. En Tarrasa se presentaron ayer á indulto dos soldados de cazadores de Arapiles escapados de los carlistas. Por ello se supo que las facciones reunides en Monistrol iban mandadas por los cabecillas que citamos en otro lugar de este número”.

Encara a la premsa del dia següent, La Imprenta del dia 27 de juny edició del matí, es continuava parlant dels fets de Molins de Rey: “Varias personas de Molins de Rey llegaron ayer á esta Ciudad (Barcelona) y todas confirman el valor con que se defendió la guarnición y el arrojo con que embistió la columna Chacón á los carlistas posesionados de la villa. Esta conserva visibles huellas del fuego que se hizo por una y otra parte, habiendo sido tan nutrido el de los defensores de la Iglesia, que impidió se emplazara una pieza que enfilaba la Iglesia, operación que dirigia Miret en persona. Entre los diez ó doce rehenes que se llevaron los carlistas hay los siguientes: Alberto Bernes Rovirosa, Jaime Tort, Juan Traval, José Castellví y Francisco Frias. Cuando abandonaron la villa formaron tres columnes que tomaron las direcciones de Plalejà, santa Cruz de Olordre y Martorell, em donde se replegaron después todas las partidas y desde cuyo punto se dirigieron a Esparraguera, quedando en Martorell solamente Mariano de la Coloma. Una de las partides que entraron en la villa salió con tanta precipitación y tan desorientada, que en numerosos grupos pasó por las cercanías de Tarrasa, creyéndose copada, arrojando las armas y ocultándose en los bosques. Anoche llegaron a esta Ciudad los prisioneros que hicieron las tropes en Molins de Rey. Atravesaron la Rambla en toda su extensión entre un apiñado gentío que maldecía y abominaba de la presencia de unos hombres causa de la ruina del país. Dos iban con boines encarnades y uno de estos ostentava las insignias de alferez. En Castellbisbal se encontraron dos cadaveres de carlistas (cap esment del carlí trobat mort al Papiol). Se han dado las gracias en nombre del general segundo cabo al coronel Chacón y a la guarnición de Molins de Rey por su comportamineto durante el ataque de antenoche.”

(4) El llibre d’òbits de la parròquia de Santa Eulalia del Papiol corresponent a l’any 1875 es custòdia actualment a l’Arxiu Diocesà de Barcelona.

(5) El capellà va fer la descripció gairebé completa de la indumentària d’un soldat de la cavalleria carlina. El fet que anés descalç vindria determinat pel valor de les botes que els soldats a cavall portaven, aspecte aquest que probablement va fer que els seus propis companys en veure que no es podia fer res per salvar-li la vida li sostraguessin.

Recorda que elCugatenc és possible gràcies a les subscripcions
Tu també pots donar-li suport per 5 euros al mes Subscriu-t'hi

Comentaris


No hi ha cap comentari

Comenta aquest article